martes, 29 de noviembre de 2011


Alice Ann Bailey

Partiendo de un pasado Británico conservador, la vida condujo a Alice Bailey por muchos caminos, pero siempre en una dirección: el momento en que, a través de drásticas experiencias personales, logró la síntesis de apreciación y entendimiento, y una absoluta convicción de que una única vida divina compenetra y anima a la humanidad una; de que el Plan para la humanidad ""requiere de la colaboración y el servicio de seres humanos entrenados y dedicados, inteligentemente informados de los asuntos del mundo, en colaboración con aquellos que forman la Jerarquía espiritual, el gobierno interno del planeta. El trabajo de su vida llegó a ser parte integral de esta síntesis y de este entendimiento. Sin perder en lo más mínimo sus cualidades y compromisos muy humanos, su alma asumió el compromiso con su Maestro, y su personalidad suministró la cooperación total en el campo del servicio aceptado.
Básicamente su trabajo se desarrolló como una dualidad: su servicio de discipulado, que incluyó la fundación de una escuela esotérica; y su acuerdo, al cual fue reluctante en un principio, de trabajar con el Tibetano, Djwhal Khul, en la escritura de una serie de libros que presentarían la etapa siguiente en la continuidad de la enseñanza de la Sabiduría Peremne destinada al presente y futuro inmediato.
Alice Bailey, algo reticente, aceptó emprender su propia autobiografía, hacia el final de su vida. Lo que la hizo decidir finalmente a escribir sobre su vida fue la carta de un amigo que, según nos dice, sentía que "podía prestar un gran servicio si explicaba a la gente cómo había llegado a lo que soy, siendo de utilidad saber de qué manera una activa y rabiosa cristiana ortodoxa llegó a convertirse en una muy conocida instructora esotérica."


OBRAS 
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