martes, 29 de noviembre de 2011




¿Cómo explicar el gran retorno de los antepasados con la psicoterapia?

Freud no ignoraba su importancia: ninguno de nosotros está únicamente determinado por el triángulo papá-mamá-bebé, sino por una cascada de influencias que llegan de todo nuestro árbol genealógico. Sin embargo, el fundador del psicoanálisis ya tenía suficiente trabajo con el
complejo de Edipo y, según dicen algunos, aparcó conscientemente el estudio de los antepasados. Hoy son cada vez más los profesionales de la salud que reconocen la dimensión transgenealógica. Y, de repente, este reconocimiento se ha convertido en un movimiento. Bajo el lema «estés donde estés tu familia siempre está contigo: acéptala y bendícela y libérate de ella», la psicogenealogía emerge en muchas prácticas y escuelas.

¿cuáles son los distintos investigadores que trabajan sobre el tema?

Anne Ancelin Shützenberger, que se encontró sobre la pista transgeneracional mientras investigaba extrañas enfermedades que se repetían de generación en generación.

Alejandro Jodorowsky, uno de los primeros en redescubrir la importancia del árbol genealógico.

Bert Hellinger, que reconoce haberse visto influido por la cultura zulú cuando descubrió las Constelaciones Familiares.

Didier Dumas, que abre el enfoque transgeneracional a la Biblia y a dimensiones no occidentales (taoísmo, chamanismo, etc.)

Chantal Rialland, que afirma que cada uno puede influir en su destino.

Serge Tisseron, que centra su atención en los secretos de familia que llegan a ser patológicos.

Vincent de Gaulejac, que demuestra cómo los árboles genealógicos se reagrupan en grandes familias sociales.

La psicogenealogía fue creada en Francia en la Universidad de Nice por Anne Ancelin Shützenberger quien desarrolló este concepto en su libro ¡Ay mis ancestros!. 
La psicogenealogía clínica es a la vez un arte y una ciencia. A través de este trabajo, se aborda los secretos de familia, los “no dichos”, el “síndrome de aniversario”, las repeticiones familiares agradables o trágicas, las “lealtades invisibles”, las alianzas, rupturas, desarraigos y transmisiones familiares.
La transmisión familiar es muchas veces conciente, clara y hablada.
Esto son los lazos intergeneracionales. Muchas otras veces, es involuntario, inconsciente, transversal, escondido, callado, deformado y ligado a un secreto, al “no dicho”. Estos son los lazos no elaborados transgeneracionales.

La familia elije muchas veces guardar un secreto sobre algún evento trágico o difícil, diciendo “Es para tu bien”. El secreto que se instala en la primera generación es ignorado por la segunda, pero lo hace sentir muchas veces mal. Este secreto se escapa , se esconde en
una “cripta” y aparece como un “fantasma”, o como obsesiones, búsquedas, sufrimientos, pesadillas, enfermedades graves, accidentes de aniversario etc. El secreto se manifiesta indirectamente en la tercera generación y a veces durante más de un siglo, en lazos
transgeneracionales.

Prólogo del libro:
La idea de que nuestros destinos puedan estar determinados por la historia psicológica de las
generaciones anteriores es muy antigua. Las primeras terapias inventadas por el hombre lo
atestiguan. La medicina china o la africana, por ejemplo, a diferencia de la medicina occidental, contemplan la enfermedad dentro de un contexto familiar genealógico. ¿Por qué tengo hepatitis?
La respuesta de la medicina occidental es: por un virus y una mala alimentación. Los curanderos chinos o yorubas ofrecen unas explicaciones que restablecen el orden en el mundo, ya sea por un demonio que nos quiere mortificar o porque hemos perturbado el orden cósmico ocupando un lugar que no nos correspondía y habiéndonos olvidado de honrar a nuestros antepasados. El curandero sabe una cosa que el médico ignora: la ley genealógica y la relación con los antepasados definen en gran parte los lazos, los derechos, los deberes y las identidades que estructuran al ser humano en su cultura y su biografía. El curandero también conoce las palabras y los rituales que le permitirán conjurar la presencia, al fantasma (un antepasado desgraciado o que deshonró a su familia), sinónimo del desorden inconsciente ue se puede transmitir de generación en generación.
Sin embargo, de repente, en Occidente surge una novedad: el psicogenealogista. Un terapeuta que, sin olvidarse de los nuevos descubrimientos de la era moderna, sobre todo aquellos relacionados con la singularidad del individuo, recupera los lazos contextuales y transgeneracionales a los que su cultura había vuelto la espalda. ¿Y qué hace? También se
centra en esa parte de la historia que no nos pertenece...

"En general, para trabajar sobre una historia familiar, no es necesario haber realizado investigaciones genealógicas. Cada uno empieza con lo que tiene. Las pocas informaciones recopiladas bastan para situarse y empezar a trabajar. En la mayor parte de los casos, los demás datos irán apareciendo, algunos incluso de forma sorprendente. Lo importante es entender que, a partir del momento en que uno empieza el camino psicogenealógico, activa una memoria que atraviesa el tiempo, las épocas, los acontecimientos y que puede surgir de un recuerdo hasta que la conciencia le de sentido".
(psychogene.com)

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